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Plaza San Francisco de Asís


Aunque la explanada existía desde 1559  todavía  no recibía el nombre de Plaza San Francisco de Asís con el que hoy se conoce a este hermoso lugar propio para el esparcimiento. Su denominación obedeció a la construcción allí del Convento de San Francisco realizado por los frailes franciscanos.

Considerada una de las tres primeras plazas de la capital, se instauró desde fines del siglo  XVI  de forma espontánea como el centro de la vida comercial citadina. Movimiento, vida, ruidos, ir y venir de esclavos, carretas, quitrines y volantas se hacían sentir en la zona, en tanto decenas de pasajeros recién llegados a América, desembarcaban por la zona aledaña contribuyendo a hacer más pintoresco el lugar. Era desde entonces un  espacio abierto, frecuentado por muchas personas y por tanto favorable a los  encuentros y convergencias, como toda zona predominantemente comercial.

Desde el momento  de su construcción como plaza en el año 1836, presidió el lugar la Fuente de los Leones con atractivas figuras decorativas de  estos corpulentos animales cuyas bocas pétreas fungen como surtidores. Fue tallada en mármol de carrara  por el escultor Giuseppe Gaggini al precio, elevado para la época, de 11 260 francos. De la experimentada mano de este artista italiano salió también la conocida estatua de la India o de la Noble Habana.

En 1844 la Fuente fue mudada al Paseo de Isabel II, hoy conocido como del Prado y luego a la Plaza de Marte, donde actualmente radica el Parque de la Fraternidad. En 1968, con el fin de protegerla, fue devuelta a su emplazamiento original en la Plaza de San Francisco de Asís. Allí, un poco más al suroeste del lugar donde estuvo inicialmente, constituye un elemento artístico que, incorporado a la historia de la Plaza, nos permite conocer la vida de la ciudad en siglos pasados.

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