Trinidad, uno de los grandes encantos de Cuba

Declarada por la Unesco como Patrimonio Mundial de la Humanidad, la ciudad de Trinidad se ubica a unos 90 km al sur de la provincia de Sancti Spíritus, a 85 al este de Cienfuegos y a unos 350 de La Habana, la capital de Cuba.

En la actualidad, Trinidad clasifica como el principal destino turístico de la región central del país, entre otros atributos por sus amplias posibilidades para en sus viajes a Cuba practicar el turismo cultural, de sol y playa,  de salud, montañismo, senderismo y el buceo, entre otros.

SU HISTORIA…

Según los historiadores, la otrora villa de la Santísima Trinidad fue la tercera fundada por los conquistadores españoles en Cuba 500 años atrás. En su creación intervino directamente el adelantado Diego Velázquez de Cuéllar.

Sin embargo, a pesar del tiempo y sus adversidades, Trinidad ha devenido, gracias al empeño de sus habitantes,  en una de las ciudades que mejor conserva la arquitectura colonial en toda América.

La urbe sobresale por los valores arquitectónicos de sus añejas y espaciosas casonas, palacios y palacetes que pertenecieron a trinitarios con títulos aristocráticos; iglesias y conventos que aún resguardan las rojizas tejas y los caprichosos enrejados, y por las calles y plazuelas empedradas que las circundan, sobre todo, en el centro histórico.

Y en ese andar, difícilmente el turista encuentre en una ciudad cubana tanta concurrencias de opciones culturales como aquí, donde resaltan  los museos de Historia, Arqueología,  Romántico,  Arquitectura Colonial y el de la Lucha Contra Bandidos que habla sobre el bandidaje en la zona en los años 60 del pasado siglo.

Además,  están la Galería de Arte Universal,  las casas del Joven Creador, de la Trova, de la Música y de la Casa de Cultura, todas ellas ubicadas en vetusta edificaciones que pertenecieron a las familias de mayor linaje de la región y que resguardan una riqueza arquitectónica incalculable.

PLAYAS, MONTAÑAS Y VALLLES…

Pero los encantos de Trinidad no terminan ahí. A escasos diez minutos de camino se halla la península de Ancón con sus tranquilas y cálidas playas Ancón, María Aguilar y La Boca, que bañan el mar Caribe y que para muchos son las mejores de la costa sur de Cuba.

En sus viajes a Cuba no olvide visitar este litoral de casi 4 kilómetros de arena fina, donde hay igualmente casi 30 puntos de buceo, y la posibilidad de practicar la pesca, la navegación a vela y otros deportes náuticos, así como realizar excursiones a la cayería que circunda toda esta comarca.

Hacía el suroeste, se alzan ante el viajero las montañas de Topes de Collante, situadas apenas a 20 km de la ciudad y a 800 metros sobre el nivel el mar, las cuales forma parte del Macizo de Guamuhaya, conocida también como la Sierra del Escambray. Allí se extiende un inmenso Parque Nacional con numerosas cuevas, ríos, cascadas y saltos de agua, entre ellos el del Caburní, de 62 metros de altura y varias pozas naturales.

Caracterizado  por su gran belleza paisajística, en este parque de 110 km2 tienen su hábitat muchas de las especies endémicas de la flora y la fauna cubanas.

Por su microclima especial, sus paisajes y la tranquilidad que lo rodea, Topes de Collante  resulta también ideal para el turismo de salud, con varios programas médicos básicos, entre los cuales figuran la atención cardiovascular, osteomioarticular, respiratorias, neurológica, endocrina, antiestrés, geriátrica, de adelgazamiento, la estética, y otros. A la par dispone de hoteles como  Kurhotel Escambray, Los Helechos y Villa Caburní, entre otros sitios de alojamiento.

En lo que no pocos consideran un museo a cielo abierto, al noroeste de Trinidad se encuentra el Valle de los Ingenios, declarado igualmente por la Unesco Patrimonio de la Humanidad en 1988.

De acuerdo a los historiadores, en este valle se han localizado numerosos sitios que conservan restos de antiguos centrales azucareros; las casas-hacienda de los ingenios Manaca-Iznaga, Buenavista, Delicias, Guáimaro y Magua; las torres-campanarios de San Isidro y de Manaca-Iznaga, así como barracones y enterramientos que hablan también de los esclavos que allí labraron las riquezas bajo el látigo implacable de sus amos.

Estos son algunos de los sitios que el turista podrá admirar en la otrora Santísima Trinidad cuando decida viajar a Cuba. Pero a estos encantos casi milagrosos, se suma la gente hospitalaria que habita estas tierras, llena de leyendas que se entretejen con la historia y de historias que otras muchas veces  parecen fábulas, y que hará todo cuanto esté a su alcance para que Usted disfrute aquí las mejores vacaciones de su vida.

 

 

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